¿Por qué tus niños se resfrían más en invierno? La explicación que desmonta un mito

«Abrígate bien, que vas a coger un resfriado». Es una de las frases que más se repiten en las casas cuando bajan las temperaturas. Sin embargo, el frío no es el causante directo de los resfriados: estas infecciones están provocadas por virus. Entonces, ¿por qué los catarros se vuelven tan habituales cuando llega el otoño y se acerca el invierno?

La respuesta está en una combinación de factores relacionados con la circulación de los virus, las condiciones ambientales y nuestros hábitos. En el caso de los niños, además, el colegio y las escuelas infantiles son espacios donde comparten muchas horas, juegan juntos y entran en contacto con otros menores. Todo ello facilita las oportunidades de contagio.

Entender cómo se transmiten estas infecciones ayuda a las familias a distinguir los mitos de las medidas que realmente pueden reducir el riesgo.

El frío no provoca el resfriado: el responsable es el virus

Los catarros son infecciones respiratorias causadas por distintos virus. La información para familias del Servicio Andaluz de Salud sobre los catarros infantiles explica que son muy frecuentes durante la infancia y que, en la mayoría de los casos, evolucionan favorablemente sin necesidad de tratamientos específicos contra el virus.

Estos microorganismos pueden transmitirse a través de las partículas respiratorias que expulsamos al hablar, toser o estornudar, así como mediante el contacto con secreciones contaminadas. Por eso, cuando un virus circula en un aula o en una escuela infantil, puede pasar de un niño a otro con facilidad.

Para que se produzca un resfriado tiene que haber una infección vírica. Salir a la calle con poca ropa, tener las manos frías o llevar el pelo mojado no genera por sí solo el virus que provoca el catarro.

Eso no significa que la temperatura no tenga ninguna relación con las infecciones respiratorias. Lo importante es distinguir entre la causa de la enfermedad y las condiciones que pueden favorecer que los virus circulen y se transmitan.

¿Por qué aumentan los contagios en otoño e invierno?

Durante los meses fríos pasamos más tiempo en espacios interiores y, en ocasiones, con menos ventilación. En colegios, viviendas y otros lugares compartidos, esta circunstancia puede aumentar las oportunidades de transmisión de algunos virus respiratorios.

También hay infecciones que presentan una marcada estacionalidad. El Ministerio de Sanidad, en su información sobre el virus respiratorio sincitial (VRS), explica que este virus circula principalmente durante el otoño y el invierno. En los bebés puede provocar bronquiolitis, una infección respiratoria que en algunos casos requiere atención hospitalaria.

El VRS no es lo mismo que el virus de la gripe ni que los virus que causan el resfriado común, aunque todos pueden provocar problemas respiratorios. No existe un único virus del invierno, sino distintos microorganismos que circulan con patrones diferentes y pueden afectar de forma distinta según la edad y el estado de salud de cada persona.

En la infancia, la convivencia diaria con otros niños contribuye a que las infecciones se encadenen. Por eso, especialmente durante los primeros años de escolarización, es habitual que los pequeños pasen por varios episodios de catarro a lo largo del curso.

¿Abrigar más a los niños evita que enfermen?

No necesariamente. Llevar ropa adecuada ayuda a conservar el calor corporal y a protegerse de las bajas temperaturas, pero no impide por sí solo el contagio de un virus respiratorio.

Tampoco hay que interpretar que el frío sea irrelevante para la salud. Las temperaturas muy bajas pueden suponer un riesgo, especialmente para los bebés y las personas vulnerables. La recomendación es proteger a los niños de las condiciones ambientales, sin confundir esa protección con una barrera frente a los virus.

En Granada, donde las mañanas de otoño pueden ser frías y las temperaturas subir durante el día, vestir por capas es una forma práctica de adaptarse a los cambios. Pero para reducir los contagios hay que prestar atención a otros hábitos, como la higiene de manos y la ventilación de los espacios cerrados.

Qué pueden hacer las familias para reducir los contagios

No todos los resfriados se pueden evitar, pero algunas medidas ayudan a limitar la transmisión. La prevención no consiste en aislar a los niños ni en mantenerlos siempre dentro de casa, sino en incorporar hábitos sencillos a la rutina familiar.

  • Lavarse las manos con frecuencia, especialmente al volver del colegio y antes de comer.
  • Enseñar a los niños a toser o estornudar en el codo y a utilizar pañuelos desechables.
  • Ventilar las habitaciones y las aulas para renovar el aire.
  • Evitar compartir objetos que estén contaminados con secreciones respiratorias.
  • Seguir las recomendaciones sanitarias y las pautas de vacunación que correspondan a cada edad y situación.

El Servicio Andaluz de Salud recoge consejos para protegerse de la gripe y prevenir contagios, entre ellos la higiene de manos, cubrirse al toser o estornudar y ventilar los espacios.

Si un niño presenta síntomas respiratorios, conviene valorar cómo se encuentra y seguir las recomendaciones sanitarias, especialmente si tiene fiebre, está decaído o pertenece a un grupo de riesgo. No todos los procesos respiratorios son iguales y el cuidado necesario depende de los síntomas y de la edad.

Cuándo deja de ser un catarro leve

La mayoría de los resfriados infantiles mejoran con el paso de los días, pero hay señales que no deben pasarse por alto. La dificultad para respirar, el hundimiento de las costillas al inspirar o una coloración azulada de los labios requieren atención urgente.

También conviene consultar con un profesional sanitario si el niño empeora, bebe mucho menos de lo habitual, muestra signos de deshidratación o si se trata de un bebé pequeño con síntomas preocupantes.

La evolución del niño importa más que el número de mocos o la intensidad de la tos por sí solos. Ante la duda, especialmente en bebés y menores con problemas de salud previos, es preferible pedir orientación sanitaria.

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