Históricamente, la implementación de tecnologías que sustituían la mano de obra ha acarreado inquietud y dudas sobre el futuro de la humanidad. Y la rápida incorporación de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas ha aumentado aún más los debates sobre sus límites y el miedo de muchas personas a perder su trabajo.
La preocupación sobre los trabajos del futuro no solo es cosa de la población trabajadora, sino también de las generaciones que están aún en proceso de formación. Hasta ahora, el camino habitual consistía en prepararse y especializarse para una profesión concreta (o al menos una rama laboral).
Pero ya no se trata únicamente de no poder trabajar de lo que uno se ha formado, sino de no haberse formado para un trabajo porque no existía anteriormente. Joaquín Nieto, director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dijo en 2018 que “alrededor de 6 de cada 10 menores de hoy en día trabajarán en profesiones que aún no existen”. Entonces, ¿cómo van a estar mejor preparados?
Quien mucho abarca… tiene la clave
La autora Irene García escribe en la guía TodoPapás que “nuestra tradición de escolarización de la era industrial te hace realmente bueno en una cosa”. Sin embargo, la clave para el empleo del futuro es precisamente lo contrario: “Intentar destacar en varios ámbitos”.
Ante la incertidumbre, lo mejor es estar preparado para todo, “como una forma de ser flexibles”. Así, los más pequeños no sólo contarán con habilidades aptas para distintas profesiones, sino que también contarán con un conocimiento más amplio que les aportará “adaptabilidad a medida que cambian los trabajos”.
Humanidades en tiempos de IA
Puede sorprender, pero las carreras de humanidades podrían ser determinantes para un mundo cada vez más automatizado. Al margen de ciertos conocimientos básicos de informática, cultivarse en arte, filosofía o historia podría ser un rasgo diferenciador en el futuro.
Y es que, por muy eficaz que sea la IA, siempre le hará falta un componente esencial. Muchos expertos coinciden en que “el principal activo (humano) después de la automatización” es la capacidad de encontrar soluciones creativas. Por tanto, todo potenciamiento de la imaginación y la creatividad podría ser de gran utilidad para el futuro.
Familiarizarse con la tecnología
Sabiendo que la IA va a cambiar el mundo tal y como lo conocemos, no tiene sentido darle la espalda a la tecnología o intentar dejarla al margen. Si la idea es entrenar a los niños para prepararlos para un futuro laboral incierto, y lo único seguro es que en ese futuro la
tecnología tendrá un papel protagonista, lo mejor que pueden hacer los menores es integrarla en sus vidas.
Además, la mejor forma de educar es cuando esto no se impone como una lección. Y la tecnología puede ofrecer entretenimiento a la vez que aprendizaje. “Ya sea que eso signifique participar en una nueva aplicación de medios sociales o aprender a editar video por diversión, los niños deberían poder jugar intuitivamente con la tecnología”. Aprender de forma autónoma, entendiendo las tecnologías como herramientas útiles en lugar de rivales laborales, les ayudará a saber trabajar en el futuro con las mismas.

