Cómo fomentar la creatividad en los niños en tiempos de IA

Tras varios años conviviendo con la Inteligencia Artificial, aún nos sigue sorprendiendo la capacidad y eficacia de las máquinas para realizar tareas complejas. En apenas unos minutos, se pueden finalizar actividades que hubieran tardado días. La implementación de la IA en nuestras vidas, algo inevitable que avanza a pasos agigantados, abre debates éticos diariamente. 

Es natural inquietarse sobre la posibilidad de un reemplazo por parte de la Inteligencia Artificial. Muchas personas se preocupan de hasta qué punto una máquina será capaz de igualar e incluso superar habilidades humanas que hemos tardado siglos en perfeccionar. 

Uno de los puntos más polémicos es el arte y la creatividad, un rasgo que históricamente ha servido para diferenciar al ser humano del resto de seres vivos. De hecho, aún se defiende como algo que sólo una mente humana puede llevar a cabo. 

Sin embargo, la IA ha sabido ganar terreno en distintas ramas creativas. Diseño gráfico, escritura, pintura, música, cine… Y no son pocas personas las que tienen problemas para distinguir entre manos humanas y obras de ‘prompts’. ¿Queda sitio para la creatividad desde la llegada de la IA? 

Cambiar el prejuicio de la amenaza 

Logiscool, una red internacional de escuelas de programación, invita a cambiar la visión de la convivencia entre las personas y la IA. En lugar de visualizar a la máquina como un peligro para la humanidad, hay que entenderla “como un instrumento poderoso”. 

Lo comparan a un músico, ya que sin él, “un instrumento es silencioso”. “De igual manera, sin creatividad humana, la IA carece de propósito y dirección. La creatividad es lo que transforma los algoritmos en historias, diseños, soluciones y experiencias que importan”. 

La creatividad humana es irremplazable 

Desde la Fundación Marcelino Botín, que explora nuevas formas de detectar talento creativo y apostar por él, defienden que la esencia creativa es una característica humana que es insustituible. 

“Aunque la IA en la educación puede imitar ciertas habilidades y generar respuestas que parecen creativas, carece de contexto emocional, intuición y sensibilidad. La creatividad humana se basa en la experiencia, la historia personal, la empatía y la capacidad de construir sentido”. 

Fomentar la creatividad complementando a la IA

Logiscool anima a emplear precisamente la IA para cultivar la creatividad en los niños, preparándoles así para el futuro y enseñándoles que la tecnología es un aliado en lugar de un rival. “Cuando los niños aprenden a construir mundos digitales, programar personajes o resolver desafíos abiertos, están entrenando ambos lados de su cerebro: pensamiento lógico e invención creativa”. De esta forma, “descubren cómo liderar la conversación con la tecnología, en lugar de dejar que la tecnología los guíe”. 

La Fundación Botín, por otro lado, recomienda hacer uso de la IA con la idea constante de preservar los valores únicos humanos. “Se trata de generar un entorno donde la inteligencia artificial en educación sea un recurso, no un reemplazo del pensamiento humano”. 

Entre las propuestas de cooperación humano-tecnológica, incluyen diseñar proyectos colaborativos que inviten a investigar, así como estimular la curiosidad a través de preguntas con respuestas abiertas y matizables. Además, sugieren integrar a los niños en los debates sobre IA: plantear su función y utilidad, exponer los límites éticos que la rodean, o promover un uso activo y crítico que no se limite al mero consumo.

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