«Mamá, ¿queda mucho para que empiece el cole?»
Hay niños que hacen esta pregunta con ilusión.
Otros, en cambio, cambian de tema, se muestran más irritables o simplemente responden con un rotundo: «No quiero volver».
Y entonces aparece la preocupación de muchas familias.
«¿Cómo puedo preparar la vuelta al cole sin que sea un drama?»
La respuesta quizá no esté en comprar el material escolar antes de tiempo ni en adelantar de golpe la hora de acostarse.
La verdadera adaptación empieza mucho antes.
Los niños necesitan saber qué va a pasar
Durante el verano han vivido semanas muy diferentes: horarios más flexibles, menos obligaciones, más tiempo con la familia, viajes, piscina o playa. De repente, en apenas unos días, todo cambia.
Y los cambios, incluso cuando son positivos, requieren un tiempo para adaptarse.
Muchas veces, con la mejor intención, esperamos hasta el último momento para hablar del colegio porque pensamos que así evitaremos que se preocupen.
Sin embargo, suele ocurrir justo lo contrario.
Cuando los cambios llegan sin tiempo para anticiparlos, generan más incertidumbre.
En cambio, cuando los niños saben lo que va a ocurrir, pueden empezar a prepararse poco a poco.
Hablar del colegio con naturalidad, recordar momentos agradables del curso anterior, contar los días que faltan o explicar cómo serán las primeras semanas les ayuda a construir una sensación de seguridad.
No se trata de crear expectativas irreales diciendo que todo será maravilloso.
Tampoco de insistir constantemente con frases como «ya se acaba lo bueno» o «prepárate, que empieza lo difícil».
Se trata de transmitir un mensaje mucho más sencillo:
«Va a haber cambios, y estaremos contigo mientras te adaptas».
También conviene recordar que adaptarse no significa hacerlo todo bien desde el primer día.
Habrá niños que entren sonriendo al colegio y otros que necesiten unos días para volver a sentirse cómodos. Algunos llegarán cansados a casa, estarán más sensibles o necesitarán más tiempo con sus padres durante las primeras semanas.
Y eso también forma parte de la adaptación.
No significa que algo vaya mal.
Significa que están reorganizándose después de un cambio importante.
Como adultos, a veces olvidamos que nosotros también necesitamos un tiempo para volver a la rutina después de las vacaciones.
¿Por qué esperamos que ellos lo consigan de un día para otro?
Quizá la mejor forma de preparar la vuelta al cole no sea eliminar todos los nervios.
Quizá sea hacerles sentir que, pase lo que pase durante esos primeros días, habrá un adulto dispuesto a escucharles, comprenderles y acompañarles.
Porque cuando un niño siente que tiene una base segura desde la que afrontar los cambios, adaptarse deja de ser un reto que tiene que superar solo.
Y eso marca la diferencia mucho más que una mochila nueva o unos zapatos recién estrenados.
Sobre Carmen Martínez
Carmen Martínez es Psicóloga General Sanitaria, especializada en psicología infantil y juvenil, y fundadora de CreSer, Centro de Psicología y Desarrollo Infantojuvenil en Granada. Desde su consulta acompaña a niños, adolescentes y familias, abordando dificultades emocionales, trastornos del neurodesarrollo, alimentación infantil y trastornos de la conducta alimentaria. Compagina la práctica clínica con la divulgación en salud mental para acercar la psicología basada en la evidencia a las familias.

