Tu hijo/a ya tiene WhatsApp: estas son las cosas que puedes controlar como padre

¿Con quién habla tu hijo por WhatsApp? ¿A qué grupos puede entrar? ¿Puede escribirle cualquiera? Son preguntas que empiezan a aparecer en muchas familias cuando el móvil llega a manos de los hijos, algo que cada vez ocurre antes.

WhatsApp ha empezado a incorporar nuevas herramientas de control parental para que los padres puedan poner algunos límites y acompañar a los menores en el uso de la aplicación.

Y aquí hay una cosa importante: no se trata de poner una cámara dentro del WhatsApp de tu hijo o querer ‘espiarle’. Los padres no pueden leer sus conversaciones privadas. La idea es otra: poder controlar determinados ajustes de la cuenta y decidir, por ejemplo, quién puede contactar con el menor o quién puede añadirlo a un grupo.

La función se está desplegando de forma progresiva y es necesario tener la última versión de WhatsApp instalada. Además, la aplicación diferencia entre las cuentas administradas por los padres para menores de 13 años y los controles parentales destinados a adolescentes de 13 a 17 años.

¿Qué pueden controlar los padres?

La herramienta permite poner algunas puertas antes de que cualquier persona pueda entrar en el entorno digital del menor. Entre otras cosas, los padres pueden gestionar quién puede contactar con su hijo y quién puede añadirlo a grupos, además de revisar determinadas solicitudes de mensajes de personas que no conoce.

También pueden controlar algunos ajustes de privacidad y recibir información sobre determinados cambios en la cuenta. Por ejemplo, WhatsApp contempla avisos relacionados con nuevos contactos o movimientos dentro de los grupos.

No significa que el adulto vaya a recibir un informe de todo lo que hace su hijo con el móvil. Son controles concretos para poner límites y tener algo más de supervisión. (whatsapp.com)

Lo que muchos padres se preguntarán: ¿puedo leer sus chats?

No. Y esta probablemente sea la diferencia más importante.

Los controles parentales no permiten a los padres entrar en las conversaciones privadas del adolescente. WhatsApp mantiene el cifrado de extremo a extremo de los mensajes personales, por lo que esta herramienta no convierte el teléfono del hijo en un libro abierto para los padres. (blog.whatsapp.com)

En otras palabras: puedes poner algunas reglas, pero no leer lo que habla con sus amigos.

El famoso PIN de seis números

Para evitar que cualquiera pueda entrar y cambiar estos ajustes, el adulto que configure los controles debe crear un PIN de seis dígitos.

Ese código protege determinadas opciones de la cuenta y permite que sea el padre, madre o tutor quien tenga la última palabra a la hora de modificar estos ajustes. El adulto encargado de la configuración debe ser mayor de 18 años. (faq.whatsapp.com)

¿Cómo se activa?

La configuración se hace desde el propio WhatsApp y requiere vincular la cuenta del adolescente con la del adulto responsable.

Primero, hay que comprobar que WhatsApp está actualizado en ambos teléfonos. Después, desde el móvil del adolescente se accede a Ajustes > Controles parentales y se siguen los pasos que aparecen en pantalla.

WhatsApp genera entonces un código QR que deberá escanear el padre, madre o tutor desde su propio teléfono. Tras comprobar que se trata de un adulto, se crea el PIN de seis dígitos y quedan vinculadas ambas cuentas.

A partir de ahí, el adulto podrá gestionar las opciones de control parental disponibles.

¿Y si tiene menos de 13 años?

Aquí hay que hacer otra distinción. WhatsApp también está desplegando las llamadas cuentas administradas por padres, pensadas para menores de 13 años o por debajo de la edad mínima establecida en cada territorio.

En estas cuentas, el papel de los padres es mayor: pueden gestionar los contactos, las solicitudes de mensajes y los grupos a los que puede acceder el menor, además de determinados ajustes de privacidad. (whatsapp.com)

En España, WhatsApp establece los 13 años como edad mínima para utilizar el servicio por cuenta propia. Cuando el menor alcanza esa edad, la aplicación le informa sobre el paso a una cuenta estándar. (whatsapp.com)

El control parental no hace el trabajo de los padres

El PIN puede ayudar. Las restricciones también. Pero ninguna herramienta sustituye a hablar con un hijo sobre qué comparte, con quién habla o qué debe hacer si un desconocido le escribe.

Al final, el móvil sigue siendo suyo y WhatsApp sigue siendo una herramienta de comunicación. El control parental puede funcionar como una barandilla, especialmente cuando empiezan a utilizar estas aplicaciones, pero no debería convertirse en la única forma de acompañarlos.

Y una última cosa: si no te aparece todavía esta opción, no significa necesariamente que estés haciendo algo mal. WhatsApp está desplegando estas funciones de forma gradual y pueden no estar disponibles todavía para todas las cuentas.

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