Cuando parece falta de atención, pero puede ser el oído

La salud auditiva, primordial desde una edad temprana - Mamen Cano Centro Auditivo

Escuchar bien también forma parte de aprender. Durante la infancia, la audición tiene un papel fundamental en el desarrollo del lenguaje, la comunicación y el aprendizaje, pero detectar que un niño no escucha correctamente no siempre resulta sencillo. Algunas señales pueden confundirse con despistes, falta de atención o dificultades en el colegio.

En GRX Educa hemos hablado con Mamen Cano, especialista en salud auditiva en Granada, para conocer qué pueden observar las familias en casa, qué papel tienen los docentes en la detección y cómo prevenir problemas relacionados, especialmente ante el uso cada vez más habitual de auriculares entre niños y adolescentes.

Señales que pueden pasar desapercibidas

Cuando existe un retraso en el desarrollo del lenguaje, una de las primeras cuestiones que conviene comprobar es si el niño está escuchando correctamente. La audición es una vía fundamental para el desarrollo del lenguaje, por lo que una dificultad auditiva puede repercutir en ese proceso.

A medida que crecen, hay algunas señales que pueden servir de alerta a las familias: poner la televisión a un volumen demasiado alto, pedir que le repitan constantemente lo que se ha dicho o tener dificultades para pronunciar determinados sonidos. También puede ocurrir que desde el colegio adviertan de que el niño está distraído o parece perdido durante las explicaciones.

Algunas dificultades auditivas pueden confundirse con problemas de atención, por lo que conviene comprobar primero que no existe un problema de audición antes de buscar otras posibles causas.

Además, durante los primeros años pueden aparecer otitis serosas, que no siempre provocan dolor ni resultan evidentes para el niño o la familia, pero que pueden dificultar la audición. En estos casos, algunas señales pueden ser un volumen excesivamente alto de la televisión o dificultades para percibir y reproducir determinados sonidos.

El colegio también puede detectar las señales

Los profesores tienen un papel importante en la detección de posibles dificultades auditivas, especialmente porque los niños pasan buena parte de su día en el aula. Una pérdida auditiva leve o moderada puede confundirse con un problema de atención y pasar desapercibida.

No atender en clase, tener dificultades para seguir las explicaciones, pronunciar determinados sonidos de forma incorrecta o no transcribir bien durante un dictado aquello que se está escuchando son comportamientos que pueden servir como señal de alerta. En estos casos, una de las primeras cuestiones que conviene comprobar es si la audición funciona correctamente.

Auriculares: menos tiempo y más descansos

El uso de auriculares está cada vez más presente entre niños y, especialmente, adolescentes. Ante esta realidad, una de las principales recomendaciones es limitar el tiempo de exposición y hacer descansos entre periodos de escucha.

También conviene prestar atención al tipo de auricular. Para los niños, se recomienda optar por modelos supraaurales, que se colocan por encima de la oreja, frente a los que se introducen directamente en el oído.

Algunos dispositivos actuales incorporan además sistemas para limitar el volumen máximo, una función que puede ayudar a las familias a controlar la exposición al sonido.

Hábitos sencillos para cuidar el oído desde casa

La prevención también puede empezar con pequeños hábitos cotidianos. Dos cuestiones son especialmente importantes: evitar la exposición a ruidos muy fuertes o continuos y no introducir objetos en los oídos.

En este último punto, los bastoncillos merecen una atención especial. La cera cumple una función de protección del oído y, al utilizar estos productos, se puede empujar hacia el interior en lugar de eliminarla. Por ello, lo recomendable es evitar introducir bastoncillos u otros objetos en el conducto auditivo.

¿Cuándo conviene consultar?

No siempre es necesario que exista una sospecha clara de pérdida auditiva para prestar atención a determinadas señales. En los niños pequeños, especialmente cuando existe un retraso en el desarrollo del lenguaje, conviene comprobar que la audición es adecuada.

En adolescentes y jóvenes, algunas señales pueden aparecer de forma más evidente: subir mucho el volumen de la televisión, preguntar constantemente “¿qué?”, mostrar dificultades para seguir las conversaciones o experimentar un descenso repentino del rendimiento académico.

Ante estos cambios, valorar la audición puede ayudar a descartar que exista un problema auditivo detrás de comportamientos o dificultades que, en principio, podrían atribuirse a otras causas.

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